El viento sopla en la planicie, suave pero constante, cargado de electricidad, densamente húmedo, anunciando, quizás de manera cierta, quizás mintiendo, una tormenta próxima. La naturaleza se abre en el campo casi desierto, se enseña, muestra sus interioridades. Y el caminante marcha, paso a paso, mirando a veces atrás con nostalgia, a veces hacia delante con inquietud y ansia pero a menudo sólo a su alrededor y a su presente.

Una vez más el andariego ve a la diosa que se le muestra. De repente, como un animal al acecho, aparece Ella. Desnuda, a medias acuclillada sobre unas balas de paja que se hallan en el medio de uno de los campos. La posición que mantiene sería de incierto equilibrio para cualquiera pero la lasciva Inmortal la adopta con soltura. Los muslos muy abiertos forman una doble uve cuyo pico central es el coño de la divina hembra.

Llega un aroma narcótico, criminal, en el que cabalgan la suave piel de Aquella que no puede morir, los matices de su cabello al viento, el fragor de batalla de su sexo siempre dispuesto, la paja apilada y el aire que acumula vapor y que se hace gris cuando asciende y negro casi sobre la diosa que se exhibe. Mi Amante llama para que la conquiste.

Publicado el domingo, marzo 17, 2013 por El Barquero

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El macho cabrío presidía el sillón de trono en el que Ella se estiraba. Los huesos descarnados del animal, sus grandes cuernos curvados, señoreaban el respaldo del asiento barroco, tapizado de rojo y de maderas pintadas con un barniz que rememoraba oros. Como un arquetipo mítico, el cráneo esparcía significados y metáforas y entre ellos, sin duda, se encontraba el de que sólo un macho poderoso podría poseer a la que se exhibía abajo. Pero también nos hablaba de lo incierto de la fidelidad, forzada o voluntaria, de una mujer tan bestialmente lasciva, aunque su celador, siempre en guardia, fuese bravío y violento.

Y en la sombra estaba Él, invisible, pero ciertamente presente, celoso y vigilante de aquella fuente inagotable de sensualidad, de fluidos narcóticos siempre nuevamente deseados. Por mi parte me hallaba envuelto en lo oscuro, temblando, sintiéndome desvalido y débil, pero al mismo tiempo impelido a acercarme a Ella y a tocarla, a juntar mi piel con la suya, a comerla, a penetrarla, a batir mis cojones contra su sexo, clap-clap-clap, entrada a entrada, embestida a embestida, tensa y persistentemente, perdiendo el aire asfixiado pero con mil agujas de placer clavadas profundamente en carne.

¿Qué estaba haciendo? El aroma de la reina en su trono me llegaba, me golpeaba, caía sobre mi como el salivazo venenoso de una sierpe: una mezcla de crudo sexo encharcado y de sutiles vapores casi florales emanando de aquella piel finísima y tersa. La soberana se estiraba contorsionándose con lentitud, enseñando cada una de las partes de su anatomía lujuriosa, modulando su impacto, lanzando cañonazos mortíferos. Sin duda Ella sentía el peligro, lo gozaba, sabedora de que a cada paso que Yo daba podía estar acercándome a mi final. Pero también le llegaban mi deseo desbocado, mis ansías desmesuradas por poseerla y esa locura que podía llevarme a la muerte por Ella. Y desde luego quería abrirse al que era capaz de inmolarse por tenerla.

Así pues, aunque todo era incierto, paso a paso, rompiendo lo negro, con mis brazos y piernas siendo cuchillos, me acercaba al trono. El gozo de la hembra soberana, la muerte a manos de su celador o quizás ambas cosas, me estaban aguardando.



Publicado el viernes, marzo 01, 2013 por El Barquero

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A fecha 1 de marzo del 2013 este bloc ha efectuado un ¡¡Reset!! radical, rotundo y rabioso y se ha puesto a cero. En realidad los artículos hasta ahora publicados no han desaparecido aunque, eso sí, hayan pasado a mi biblioteca particular.

El Abandono del Castillo resulta ser más lento y trabajoso de lo que uno quisiera, pero poco a poco se va realizando. Por ello está justificado el cambio parcial de imagen del blog que a partir de ahora será, además de todo, más dinámica, incluyendo la misma cabecera.

Empieza una nueva etapa que no quiero prejuzgar, ya lo harán las personas lectoras, en particular aquéllas que puedan comparar con la anterior. Pero desde luego, aunque veréis que muchas cosas siguen igual, también os daréis cuenta de que otras han cambiado.

Saludos y besos a doquier.

Publicado el viernes, marzo 01, 2013 por El Barquero

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